Sentirnos en casa dentro de nuestro cuerpo

Un grave accidente sufrido en mi infancia y las secuelas duraderas que me dejó me hicieron ver muy pronto hasta qué punto nuestras experiencias corporales nos determinan. Comprendí que la posibilidad de desarrollar todo nuestro potencial depende en gran medida de que, en nuestro cuerpo, podamos sentirnos como en casa.

Mi curiosidad (a la que nunca renuncié, aunque fuera ella la que me condujo a aquella situación peligrosa) me ha llevado a conocer diversos países, continentes y oficios, además de propiciar numerosos encuentros. Estas intensas experiencias en entornos culturales diversos han influido en mi forma de relacionarme con las personas, han hecho que desarrolle una sensibilidad para percibir sus necesidades y su bagaje, y me han ayudado a comprender cómo esas experiencias impactan nuestra manera de estar.

Fue también la curiosidad la que me llevó a descubrir el método Grinberg y otros métodos para trabajar el cuerpo, gracias a los cuales pude ir ganando fuerza y movilidad a la vez que descubría en mí nuevas facetas. Después de tres sesiones, decidí que tenía que compartir ese regalo con otras personas y comencé a formarme como practicante.

Mi historia me enseñó a aprovechar mis dolores y mis miedos para perseguir mis objetivos con energía y, al hacerlo, crecer como persona. Desde entonces, he seguido aprendiendo y entrenando continuamente.

Mi visión personal

Tocar a alguien y, a lo largo de su propio proceso de aprendizaje, ayudarle a descubrir nuevas cualidades personales y a ser más él mismo es una experiencia maravillosa y una profesión con la que me siento realizada.

Mi objetivo es apoyar al mayor número de gente posible en desarrollar su potencial individual y en vivir de una manera más conciente, libre y plena.